Para qué entra la gente en la web de un negocio pequeño
Casi nadie entra en la web de un negocio pequeño por curiosidad. Entra porque se la han recomendado, porque la ha visto en Google Maps o porque está comparando dos o tres opciones. Llega con una pregunta concreta en la cabeza y con poca paciencia.
Esas preguntas suelen ser siempre las mismas. Si tu web las responde rápido, te llaman. Si no, vuelven atrás y prueban con el siguiente de la lista.
- Qué hacéis exactamente y para quién
- Cuánto cuesta, aunque sea aproximado
- Dónde estáis y cómo se llega
- Horario y si hace falta pedir cita
- Un teléfono o un WhatsApp visible sin buscar
La portada: que se entienda en tres segundos
La portada no está para lucirse. Está para que alguien que no te conoce entienda enseguida a qué te dedicas y en qué zona trabajas. Un titular tipo Reformas de baño en Alcalá de Henares hace más trabajo que cualquier frase bonita sobre pasión y compromiso.
Debajo, tres cosas: lo que ofreces, una foto de verdad y un botón para llamar. Nada de vídeos que tardan en cargar ni de textos que hay que leer dos veces para entenderlos.
Un fallo muy repetido es poner el nombre del negocio enorme y poco más. Tu nombre no le dice nada a quien acaba de llegar. Lo que haces, sí.
Servicios y precios: la sección que más dudas quita
Aquí se cae la mayoría de webs. Ponen «Servicios» y debajo una lista de cinco palabras sueltas. El cliente sigue sin saber si le encaja. Explica cada servicio en tres o cuatro líneas: qué incluye, cuánto suele tardar y a quién le sirve.
Lo del precio da respeto, y se entiende. Nadie quiere que el de al lado le copie la tarifa. Pero una horquilla honesta filtra mucho: «Desde 60 euros» o «Entre 900 y 1.500 según metros» te ahorra llamadas de gente que buscaba otra cosa y te trae las que sí.
Si de verdad no puedes dar precios porque cada trabajo es un mundo, dilo así y cuenta cómo haces el presupuesto: visita, medición, presupuesto cerrado en 48 horas. Cualquier cosa antes que el silencio.
Contacto: la página más visitada y la peor cuidada
La página de contacto suele ser la que más se visita y la que menos cariño recibe. Un formulario suelto y poco más. Y muchas veces ese formulario no llega a ningún correo que alguien mire.
Pon el teléfono como enlace, para que en el móvil se marque de un toque. Añade WhatsApp si lo usas de verdad. El mapa, la dirección y el horario real, incluido lo que cierras en agosto. Y di cuándo respondes: en el mismo día, en 24 horas, lo que sea cierto.
Prueba tu propio formulario una vez al mes. Suena tonto, pero es la avería silenciosa más común: llevas medio año sin recibir mensajes y crees que la web no funciona, cuando lo que no funciona es el correo.
Pruebas de que existes: fotos, reseñas y quién eres
Fotos reales del local, del equipo y de trabajos terminados. Aunque estén hechas con el móvil, convencen mucho más que las de banco de imágenes. Se nota enseguida cuando la foto es de una oficina de Nueva York con gente sonriendo a un portátil.
Reseñas: las que ya tienes en Google, con el nombre y la fecha. No hace falta que sean todas de cinco estrellas ni que haya cien. Tres reseñas creíbles valen más que veinte que parecen escritas por la misma persona.
Y una página de quién eres, corta. Cuántos años lleváis, quién está detrás, si sois dos hermanos o quince personas. En un negocio local eso pesa mucho. Si tienes número de colegiado, licencia o seguro de responsabilidad civil, dilo también.
Lo que puedes dejar fuera sin perder ni una llamada
No todo lo que se vende como imprescindible lo es. El blog, por ejemplo: si no vas a escribir cada mes, mejor ni lo pongas. Un blog con dos entradas de hace tres años transmite que el negocio está medio cerrado.
Lo mismo con el chat automático que no atiende nadie, las animaciones y los contadores de clientes atendidos que nadie puede comprobar. Restan credibilidad más de lo que suman.
Y conviene decir algo claro, aunque no nos favorezca: una web no trae clientes por sí sola. Si nadie busca tu servicio en internet y vives del boca a boca, la web sirve sobre todo para confirmar. El que te han recomendado entra, ve que existes, ve tus precios y llama. Eso ya es mucho, pero no es magia.
Por dónde empezar sin volverte loco
Coge un folio y responde a lo de siempre: qué haces, para quién, cuánto cuesta, dónde estás y cómo te llaman. Con eso tienes casi toda la web escrita. Lo demás es maquetarlo y que se vea bien en el móvil, que es por donde entra casi todo el mundo.
Junta también las fotos antes de empezar. Es lo que más se atasca. Con diez o quince buenas del local y de trabajos terminados vas sobrado.
Nosotros lo hacemos así: 500 euros más IVA en pago único, con dominio, alojamiento, mantenimiento y soporte del primer año incluidos, y la web lista en 72 horas. Del segundo año en adelante son 150 euros más IVA, voluntarios y de renovación manual. Los textos, los precios y las fotos los cambias tú desde tu panel las veces que quieras.
Y si prefieres montártela por tu cuenta, adelante, el guion de arriba te vale igual. Si en algún momento quieres que le echemos un ojo y te digamos qué le falta, escríbenos o llama al 674 328 977. Sin compromiso y sin insistir.
Si quieres que te lo montemos nosotros, cuéntanoslo y lo vemos sin compromiso: pide tu web o escríbenos por WhatsApp. Y si te apetece seguir leyendo, aquí tienes las 5 cosas que tu web debe tener para que te llamen.