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Cómo conseguir reseñas en Google sin comprarlas ni molestar

Las reseñas pesan más de lo que crees

Cuando alguien busca «cerrajero en Alcorcón» o «peluquería cerca de mí», Google le enseña un mapa con tres negocios. Debajo de cada uno, la nota y el número de reseñas. Esa nota decide la llamada mucho antes de que nadie llegue a tu web.

Y aquí va la parte que a nosotros no nos favorece: si tienes la ficha de Google bien trabajada y reseñas buenas, vas a recibir clientes aunque no tengas web. Lo vemos continuamente. La ficha es la que abre la puerta.

Lo bueno es que no compiten entre ellas. La ficha trae la visita y la web resuelve las dudas: precios, horarios, fotos reales, un botón para llamarte. Trabajar solo una de las dos es dejarse clientes por el camino.

El momento exacto en el que hay que pedirla

La mayoría de negocios pide reseñas mal por un motivo muy simple: las pide tarde. Un correo tres semanas después del trabajo llega cuando el cliente ya se ha olvidado de ti y de lo bien que salió todo.

La reseña se pide en el pico de satisfacción. Es ese momento concreto en el que el cliente te dice que ha quedado muy contento, que has ido rápido, que le has resuelto el problema. Ahí, no dos días después.

Traducido al día a día:

  • Taller: al entregar las llaves, cuando ve la factura sin sorpresas.
  • Fisioterapeuta: al final de la sesión en la que el paciente dice que ya no le duele.
  • Reforma: el día que entregas la obra terminada y recogida.
  • Restaurante: al llevar la cuenta, si la mesa ha ido bien.

Cómo pedirla sin que parezca que pides un favor

No hace falta ningún discurso. Una frase corta, mirando a la cara: te agradecería mucho que lo contaras en Google, a nosotros nos ayuda bastante y son dos minutos. Ya está. Sin rodeos y sin justificarte.

Dos reglas. La primera: pídela tú, la persona que ha hecho el trabajo, no un cartel colgado en la pared. La segunda: pídela una sola vez. Si el cliente no la escribe, se deja estar. Insistir estropea una buena relación por cinco estrellas que valen poco.

Y no le digas qué tiene que escribir. Las reseñas que empiezan todas igual y repiten las mismas tres palabras se notan a kilómetros, y el que las lee se da cuenta antes que Google.

Los cuatro pasos para pedir una reseña en Google sin agobiar al cliente
Pedirla en caliente y con el enlace preparado es la diferencia entre una reseña y ninguna.

Pónselo fácil: el enlace directo

El fallo más habitual es decir búscanos en Google y déjanos una reseña. Eso son seis pasos: abrir el buscador, escribir el nombre, encontrar la ficha correcta, bajar, pulsar escribir reseña, iniciar sesión. Mucha gente lo abandona a mitad.

Desde tu perfil de empresa de Google puedes generar un enlace corto para pedir reseñas. Ese enlace abre directamente la ventana de escribir, con las estrellas ya delante. Un paso en vez de seis, y la diferencia es enorme.

Sitios donde conviene tenerlo a mano:

  • Un código QR en el mostrador, en la carta o en la sala de espera.
  • Un WhatsApp corto al terminar el trabajo, con el enlace pegado.
  • La firma del correo desde el que mandas presupuestos.
  • Un botón en tu web, en la página de contacto.

Lo que no debes hacer nunca

Comprar reseñas. Aparecen quince de golpe, sin foto de perfil, con textos genéricos y todas la misma semana. Google las detecta y las borra en bloque, y en los casos serios llega a suspender la ficha. Además, la normativa española de consumo prohíbe presentar como reales opiniones que no lo son.

Regalar algo a cambio, aunque sea un café o un descuento, va contra las normas de Google. También el llamado filtrado: preguntar antes si el cliente está contento y mandar el enlace solo a los que dicen que sí. Es tentador y está expresamente prohibido.

Pedírselas a la familia y a los amigos que nunca han sido clientes tampoco sale a cuenta. Se quedan en generalidades del tipo grandes profesionales, muy recomendable, y cualquiera que lea cinco seguidas escritas el mismo martes deja de fiarse.

Qué hacer cuando llega una reseña mala

Va a llegar, tarde o temprano. Y no pasa nada: un 4,7 con doscientas reseñas transmite más confianza que un 5,0 con doce. La segunda parece maquillada; la primera parece un negocio de verdad.

Responde siempre, a poder ser en menos de dos días, y sin entrar al trapo. Reconoce lo que falló, cuenta qué has hecho para arreglarlo y deja un teléfono para hablarlo. Esa respuesta no la escribes para quien se quejó, la escribes para los cien que la van a leer después.

No pidas que la borre ni acuses a nadie por escrito. Si son insultos o viene de un competidor, se reporta a Google y punto. Y si el cliente lleva razón, la mejor respuesta es corregir el problema y seguir sumando reseñas buenas: una mala entre veinte no se nota.

Y la web, ¿dónde encaja en todo esto?

Las reseñas traen a la gente; la web es donde deciden. El cliente lee dos opiniones buenas, entra en tu página y busca precios orientativos, fotos de trabajos reales, tu horario y una forma rápida de contactar. Si eso está claro, llama. Si no lo encuentra, vuelve al mapa y prueba con el siguiente.

La web también es el sitio natural para dejar el enlace de reseñas y para enseñar las que ya tienes. No hace falta nada complicado: tres o cuatro opiniones reales y un enlace a tu ficha de Google.

Nosotros trabajamos con un precio cerrado: 500 euros más IVA, pago único, con dominio, alojamiento, mantenimiento y soporte del primer año incluidos, y tú editas textos y fotos desde tu panel sin pagar por cada cambio. Dicho esto, si hoy tuvieras que elegir por dónde empezar, empieza por la ficha de Google: es gratis y esta misma semana puedes pedir tu primera reseña.

Si más adelante quieres que le echemos un vistazo a lo que tienes, escríbenos o llámanos al 674 328 977 y lo comentamos sin compromiso.

Si quieres que te lo montemos nosotros, cuéntanoslo y lo vemos sin compromiso: pide tu web o escríbenos por WhatsApp. Y si te apetece seguir leyendo, aquí tienes cómo aparecer en las búsquedas locales de Google.

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